domingo, 18 de junio de 2017

El ogro con plumas

PARA PRIMER AÑO SAN BLAS Y TÉCNICA



Cuento  El ogro con plumas  de Italo Calvino
Había una vez, en un reino muy lejano, un rey que enfermó gravemente. El mago de la corte le advirtió que sólo podía curarse con una pluma del ogro de la montaña. Era algo muy difícil de conseguir, puesto que el ogro devoraba a todos los que se le acercaban.
Pero un joven soldado, valiente y leal, sintió pena por el monarca. Se puso en camino y, cuando llegó la noche, entró en una posada.
  • El ogro vive en una de las siete cavernas de la cima – le dijo el posadero -. Si te atreves, pregúntale por mi hija, quien desapareció hace muchos años. ¿Y no me traerías también a mí una de sus plumas?
  • Lo que pides tendrás – dijo el joven.
Por la mañana, el joven partió y llegó hasta la orilla de un caudaloso río. El barquero lo cruzó en su barca.
  • El ogro vive en la séptima caverna. Tráeme una pluma para mí y pregúntale por qué extraño encantamiento no puedo bajar de esta barca…
  • Lo que pides tendrás – prometió el soldado.
Luego descansó junto a una fuente que estaba seca. Su dueño le dijo:
  • Al mediodía, el ogro no está y la muchacha que lo sirve podrá ayudarte.
Averigua por qué mi fuente, que antes daba agua de oro, ahora está seca.
  • Lo que pides tendrás – le aseguró el joven.
El decidido muchacho llegó a la cima, buscó la séptima cueva y descubrió la puerta del ogro. Una bella muchacha lo recibió.
  • Te ayudaré, pero debes prometerme que me llevarás contigo. Escóndete debajo de la cama y no hagas ningún ruido, porque te comerá de un bocado si te descubre.
    La joven preparó una suculenta cena y le puso especias perfumadas para condimentarla. De esta manera, el ogro no pudo descubrir con su olfato al intruso.
    Luego de la cena, se durmió sobre su gran cama y la joven se acostó en el piso. A medianoche, le arrancó una pluma. Él protestó.
  • Es que tuve un mal sueño – le dijo la joven -. Soñé con una fuente que daba un agua de oro y ahora está seca… ¿Qué le habrá pasado?
  • Tu sueño es real. Dentro de la fuente hay una serpiente de oro enroscada; si la matan, el agua brotará nuevamente – le explicó el ogro y se durmió.
    Al rato, la joven le arrebató otra pluma. Él se quejó.
  • ¡Tuve otro sueño! Había un barquero que no podía bajar de su barca…
  • Otro sueño verdadero. Es porque está encantado: cuando alguien suba a su barca, tendrá que bajarse a tierra primero y el otro quedará atrapado.
El ogro volvió a roncar y la muchacha le arrancó la tercera pluma.
  • ¡Qué noche de pesadillas! Ahora he soñado con un posadero que no sabe dónde está su hija.
  • Esa hija eres tú. ¡Y ya no sueñes, si no quieres que te coma!
Al amanecer, los jóvenes se escaparon. Corrieron hasta la fuente y le explicaron al dueño el misterio. Cruzaron el río en la barca, le revelaron al pobre hombre cómo podría escapar de ella y le dieron una pluma. Al llegar a la posada, el padre de la joven recibió la segunda pluma y lloró de la alegría al ver a su hija. Quiso que se casara de inmediato con el valiente soldado. Él aceptó encantado. Sin embargo, fue primero a ver al rey. Con la tercera pluma lo curó de su enfermedad. El monarca le dio una cuantiosa recompensa y el soldado se fue corriendo a su boda.
    ¿Y el ogro? Al parecer, los había perseguido para devorarlos, pero luego de cruzar el río, el barquero había saltado antes que él. El ogro nunca más pudo bajarse, porque todos conocían el truco y no volvieron a subir a la barca.
En Cuentos populares italianos. Buenos Aires, Fausto 1978. (Versión de Stela Maris Cochetti)
Actividades

1)       Reemplazá por un sinónimo (palabra con el mismo significado o similar) las palabras subrayadas.
“entró en una posada.”
“le dio una cuantiosa recompensa”.
2)       ¿Qué cualidades tiene el soldado? ¿Por qué decide emprender la aventura?
3)       ¿Por qué nadie quiere ir a buscar las plumas?
4)       ¿Qué características posee el ogro?
5)       Menciona los datos que aportan el posadero, el barquero y el caballero para ayudar al joven.
6)       Explicá qué le solicitan a cambio.
7)       ¿Qué le pide la muchacha al soldado? ¿Cómo consigue las plumas y las respuestas?
8)       ¿Por qué el ogro no puede atraparlos?
9)       ¿Cuáles son los aspectos del cuento que podrían calificarse como maravillosos?
10)    ¿Cuál es la fórmula de apertura del cuento?
11)    Hacé una lista de los personajes. ¿Se los nombra por su condición o tienen apodos relativos a alguna característica particular? Justificá tu respuesta.
12)    ¿Qué número se repite en el relato? ¿Cuál es la frase que se reitera? ¿Qué relación tienen estas repeticiones con la tradición oral?
13)    ¿Cuáles son los aspectos del cuento que podrían calificarse como maravillosos?
14)    Los personajes del cuento se ayudan mutuamente para solucionar sus problemas. Comenten situaciones en las que la ayuda mutua les haya servido para solucionar dificultades. 
15)    La estructura narrativa tiene tres partes: el marco narrativo, el nudo y el desenlace. El marco narrativo está constituido por la situación inicial en la que se encuentran los personajes, y el lugar y la época en los que ocurren los hechos. En los cuentos maravillosos, estos dos últimos elementos suelen permanecer indeterminados.
El nudo se presenta como una complicación, un cambio de situación, que obliga a actuar al personaje principal o protagonista, quien debe emprender la aventura.
El desenlace es la solución del problema. Esta puede ser favorable o desfavorable para el protagonista.
Señala si las acciones corresponden al marco narrativo (M), al nudo, (N) o al desenlace (D).


El rey se cura y los jóvenes se casan.

El rey enferma.

El joven llega a la cueva del ogro.

La muchacha consigue las plumas y las respuestas.

El ogro es castigado.

El soldado encuentra al posadero, al barquero y al dueño de la fuente

El retrato oval



PARA SEGUNDO AÑO SAN BLAS     Hacer para la sem que viene


El retrato oval                       Edgar Allan Poe
El castillo en el cual mi criado se le había ocurrido penetrar a la fuerza en vez de permitirme, malhadadamente herido como estaba, de pasar una noche al ras, era uno de esos edificios mezcla de grandeza y de melancolía que durante tanto tiempo levantaron sus altivas frentes en medio de los Apeninos, tanto en la realidad como en la imaginación de Mistress Radcliffe. Según toda apariencia, el castillo había sido recientemente abandonado, aunque temporariamente. Nos instalamos en una de las habitaciones más pequeñas y menos suntuosamente amuebladas. Estaba situada en una torre aislada del resto del edificio. Su decorado era rico, pero antiguo y sumamente deteriorado. Los muros estaban cubiertos de tapicerías y adornados con numerosos trofeos heráldicos de toda clase, y de ellos pendían un número verdaderamente prodigioso de pinturas modernas, ricas de estilo, encerradas en sendos marcos dorados, de gusto arabesco. Me produjeron profundo interés, y quizá mi incipiente delirio fue la causa, aquellos cuadros colgados no solamente en las paredes principales, sino también en una porción de rincones que la arquitectura caprichosa del castillo hacía inevitable; hice a Pedro cerrar los pesados postigos del salón, pues ya era hora avanzada, encender un gran candelabro de muchos brazos colocado al lado de mi cabecera, y abrir completamente las cortinas de negro terciopelo, guarnecidas de festones, que rodeaban el lecho. Quíselo así para poder, al menos, si no reconciliaba el sueño, distraerme alternativamente entre la contemplación de estas pinturas y la lectura de un pequeño volumen que había encontrado sobre la almohada, en que se criticaban y analizaban.
Leí largo tiempo; contemplé las pinturas religiosas devotamente; las horas huyeron, rápidas y silenciosas, y llegó la media noche. La posición del candelabro me molestaba, y extendiendo la mano con dificultad para no turbar el sueño de mi criado, lo coloqué de modo que arrojase la luz de lleno sobre el libro.
Pero este movimiento produjo un efecto completamente inesperado. La luz de sus numerosas bujías dio de pleno en un nicho del salón que una de las columnas del lecho había hasta entonces cubierto con una sombra profunda. Vi envuelto en viva luz un cuadro que hasta entonces no advirtiera. Era el retrato de una joven ya formada, casi mujer. Lo contemplé rápidamente y cerré los ojos. ¿Por qué? No me lo expliqué al principio; pero, en tanto que mis ojos permanecieron cerrados, analicé rápidamente el motivo que me los hacía cerrar. Era un movimiento involuntario para ganar tiempo y recapacitar, para asegurarme de que mi vista no me había engañado, para calmar y preparar mi espíritu a una contemplación más fría y más serena. Al cabo de algunos momentos, miré de nuevo el lienzo fijamente.
No era posible dudar, aun cuando lo hubiese querido; porque el primer rayo de luz al caer sobre el lienzo, había desvanecido el estupor delirante de que mis sentidos se hallaban poseídos, haciéndome volver repentinamente a la realidad de la vida.
El cuadro representaba, como ya he dicho, a una joven. se trataba sencillamente de un retrato de medio cuerpo, todo en este estilo que se llama, en lenguaje técnico, estilo de viñeta; había en él mucho de la manera de pintar de Sully en sus cabezas favoritas. Los brazos, el seno y las puntas de sus radiantes cabellos, pendían en la sombra vaga, pero profunda, que servía de fondo a la imagen. El marco era oval, magníficamente dorado, y de un bello estilo morisco. Tal vez no fuese ni la ejecución de la obra, ni la excepcional belleza de su fisonomía lo que me impresionó tan repentina y profundamente. No podía creer que mi imaginación, al salir de su delirio, hubiese tomado la cabeza por la de una persona viva. Empero, los detalles del dibujo, el estilo de viñeta y el aspecto del marco, no me permitieron dudar ni un solo instante. Abismado en estas reflexiones, permanecí una hora entera con los ojos fijos en el retrato. Aquella inexplicable expresión de realidad y vida que al principio me hiciera estremecer, acabó por subyugarme. Lleno de terror y respeto, volví el candelabro a su primera posición, y habiendo así apartado de mi vista la causa de mi profunda agitación, me apoderé ansiosamente del volumen que contenía la historia y descripción de los cuadros. Busqué inmediatamente el número correspondiente al que marcaba el retrato oval, y leí la extraña y singular historia siguiente:
“Era una joven de peregrina belleza, tan graciosa como amable, que en mal hora amó al pintor y se desposó con él. Él tenía un carácter apasionado, estudioso y austero, y había puesto en el arte sus amores; ella, joven, de rarísima belleza, toda luz y sonrisas, con la alegría de un cervatillo, amándolo todo, no odiando más que el arte, que era su rival, no temiendo más que la paleta, los pinceles y demás instrumentos importunos que le arrebataban el amor de su adorado. Terrible impresión causó a la dama oír al pintor hablar del deseo de retratarla. Mas era humilde y sumisa, y se sentó pacientemente, durante largas semanas, en la sombría y alta habitación de la torre, donde la luz se filtraba sobre el pálido lienzo solamente por el cielo raso. El artista cifraba su gloria en su obra, que avanzaba de hora en hora, de día en día. Y era un hombre vehemente, extraño, pensativo y que se perdía en mil ensueños; tanto que no veía que la luz que penetraba tan lúgubremente en esta torre aislada secaba la salud y los encantos de su mujer, que se consumía para todos excepto para él. Ella, no obstante, sonreía más y más, porque veía que el pintor, que disfrutaba de gran fama, experimentaba un vivo y ardiente placer en su tarea, y trabajaba noche y día para trasladar al lienzo la imagen de la que tanto amaba, la cual de día en día se tornaba más débil y desanimada. Y, en verdad, los que contemplaban el retrato, comentaban en voz baja su semejanza maravillosa, prueba palpable del genio del pintor, y del profundo amor que su modelo le inspiraba. Pero, al fin, cuando el trabajo tocaba a su término, no se permitió a nadie entrar en la torre; porque el pintor había llegado a enloquecer por el ardor con que tomaba su trabajo, y levantaba los ojos rara vez del lienzo, ni aun para mirar el rostro de su esposa. Y no podía ver que los colores que extendía sobre el lienzo se borraban de las mejillas de la que tenía sentada a su lado. Y cuando muchas semanas hubieron transcurrido, y no restaba por hacer más que una cosa muy pequeña, sólo dar un toque sobre la boca y otro sobre los ojos, el alma de la dama palpitó aún, como la llama de una lámpara que está próxima a extinguirse. Y entonces el pintor dio los toques, y durante un instante quedó en éxtasis ante el trabajo que había ejecutado. Pero un minuto después, estremeciéndose, palideció intensamente herido por el terror, y gritó con voz terrible: “¡En verdad, esta es la vida misma!” Se volvió bruscamente para mirar a su bien amada: ¡Estaba muerta!“

ACTIVIDADES
1) ¿Qué significa o puede significar "pasar una noche al ras"?
2) ¿Qué tipo de narrador encontramos? ¿Qué particularidad emocional tiene el protagonista?
3) ¿Por qué crees que el narrador nos cuenta que tenía un "incipiente delirio"? ¿Qué función cumple esto en el relato? ¿Cómo nos afecta esto a nosotros, los lectores?
4) ¿Qué papel cumple la luz y la sombra dentro del relato?
5) ¿Cuál es el motivo que lo lleva a cerrar los ojos? ¿Qué tipo de pintura representa el cuadro?
6) ¿Qué es el estilo "viñeta"? ¿Qué expresión gráfica la utiliza?
7) ¿Por qué te parece que en la contemplación del cuadro el protagonista se encuentra lleno de terror y respeto?
8) ¿Qué significa "era una joven de peregrina belleza"?
9) ¿Por qué la dama del retrato odiaba el arte? ¿Por qué se deja retratar? ¿Te parece que podía presentir algo? ¿Por qué? ¿Hay algo en el relato que te lo indique? 9.a- Qué diferencias o desigualdad de género encontramos? ¿La mujer en esos tiempos tenía posibilidad de decidir?
10) ¿Qué consecuencias tiene para la dama el entusiasmo del artista y la finalización del cuadro? ¿Por qué su marido no se da cuenta de lo que sucede?
11) "¡En verdad esta es la vida misma!"  frase fuerte y simbólica. ¿Por qué?
12) Toma las tres frases finales y transforma el cuento en realista, quitando el elemento sobrenatural.
13) El cuento trabaja el tema del doble y del vampirismo. ¿En qué elementos te parece que se encuentran?
14) El cuento se relaciona con El retrato de Dorian Grey, investiga y explica por qué.
14)  Extrae del texto cinco verbos en pretérito imperfecto, tres en pretérito perfecto, uno en Pluscuamperfecto.
15) Escribe una noticia ficcional con un caso de vampirismo en tu ciudad.