jueves, 29 de mayo de 2014

Los crímenes del mago Infierno, de Franco Vacarinni

Para 1er año de Bahía San Blas, la otra parte de la guía del libro.
Los crímenes del mago Infierno,
de Franco Vacarinni

Cap. 4-5
¿Cómo es Lucy y su familia desde la mirada del protagonista?
¿Cuál es la historia del Porta Pía?
¿Qué escucha Ignacio de Coturno en la panadería?
Cap. 6-7
¿Qué planean hacer los chicos en el Porta Pía?
Aquí se nombra a Ringo Starr: ¿Quién fue y que importancia tuvo su grupo en la música de rock? Realiza una biografía de su banda.
¿Qué encontraron dentro del Porta Pía?
¿Cómo se da cuenta Coturno de que fueron ellos los que irrumpieron en su teatro?
Cap. 8-9
El cuaderno de sueños aparece con otra letra: ¿qué efecto tiene en el lector?
¿Cómo es la relación del protagonista y su padre?
Escribe un sueño que tengas en la semana como si fuera un diario de sueños, si quieres puedes iniciar uno.
Cap. 10-11
¿Qué relación de paralelo se establece entre el sueño del capítulo anterior y el capítulo 10?
¿Qué sucede cuando van a la exposición de fenómenos, que los sorprende?
¿Qué tipo de truco parece realizar Coturno?
Cap. 12-13
¿Por qué detiene la policía a Coturno? ¿Es real o ilusión?
¿Qué se agrega sobre la historia del Porta Pía?
¿Qué explicación se dan los chicos sobre el suceso del Porta Pía?
¿Qué tipo de novela es y por qué
Marca lo mejor y lo flojo de la novela. Señala una mejora en la historia que te gustaría.

Guía para LA VENGANZA DE LA VACA




 
 Para 2do de Bahía San Blas, es la guía completa.
Guía para la lectura de LA VENGANZA DE LA VACA                             


1) ¿Por qué la noticia que figura al comienzo del libro está sacada de un diario inglés?
2) ¿Qué relación tiene la noticia con el resto de la novela?
3) ¿Qué se cuenta en la introducción de la novela?
CAPÍTULO 1
4) ¿Qué datos importantes surgen del pensamiento de cada uno de los personajes? ¿A qué
hace referencia el cambio en la tipografía?
5) ¿Por qué Cristina dice “… abrí el cajón de la mesita de luz para ver de nuevo el recorte del
diario. Me dio miedo. Es la primera vez que me da miedo.”
6) ¿Qué dice Marcela acerca de su relación con el resto del grupo?
CAPÍTULO 2
7) ¿Qué anticipaciones aparecen en este capítulo?
8) ¿Cuándo aparece el cambio de tipografía? ¿Qué sentido tiene?
9) ¿En qué momentos comienzan a nombrarse las vacas?
10) ¿Cómo es la casa de la bisabuela de Cristina? ¿Por qué es el ámbito adecuado para los
planes del grupo?
CAPÍTULO 3
11) ¿Qué elementos surgen de la conversación y acentúan la preocupación de todos por las
vacas?
12) ¿Quién es el primero en contar su historia? ¿Por qué creen que es así?
CAPÍTULO 4
13) La historia de Carlos se ubica en Los Molles y en Santa Rosa. La casa de Cristina, en Las Vertientes. Carlos viaja a Villa Fontana para entrevistar a Martín. ¿Dónde se encuentran estas localidades?
14) ¿Qué características de Clara son extrañas o diferentes? ¿Qué actitudes de ella mantienen a Carlos alejado al comienzo? ¿Cuáles lo alejan definitivamente?
15) ¿Qué elementos provocan rechazo en Carlos?
16) En este capítulo comienza la historia de Susana López indicada por el cambio tipográfico.
¿Qué relación tiene con lo narrado hasta ese momento?
17) Describan la relación entre la profesora y el grupo de estudiantes.
18) ¿Cómo se desencadena la tragedia de la profesora?
CAPÍTULO 5
19) Luego del relato de Carlos Marcela sigue incrédula. ¿Qué efecto tiene sobre ella el relato contenido en el cuaderno celeste?
20) Cuenta a modo de opinión la trama de la novela y que impresión te ha dejado. Puntos fuertes y débiles.

Yo, Robot (de Isaac Asimov)

Para 3er año de Bahía San Blas, los capítulos de la guía que faltaban.

Yo, Robot (de Isaac Asimov)
Capítulos VII al IX                                                    


Capítulo VII
1 ¿Cuál es el problema que les plantea a U.S. Robots y que consecuencias puede tener para el cerebro positrónico de la empresa?
2 ¿Cómo lo resuelve el Cerebro y qué estrategia usa la Dra. Lanning?
3 ¿Qué ley se rompe con la solución de la nave y por qué el Cerebro positrónico construyó si implica romper una de las leyes de la robótica?
Capítulo VIII
4 ¿Cuál es el problema que se trata de resolver en este capítulo? ¿Lo logran? ¿Cómo evita Byerley ser descubierto? Cita la parte en donde lo explica
Capítulo IX
5 ¿Qué aspectos analiza Byerley entre las máquinas y la sociedad humana? ¿A qué conclusiones llega? ¿Qué problemas detecta en las máquinas y que futuro prevé para la humanidad?
6 a) ¿piensas que será parecido al libro la inserción de robots y máquinas en la sociedad?
b) ¿Cómo piensas el futuro de la humanidad con robots? ¿Y sin ellos?
c) Explica la trama del libro. Opina sobre sus puntos fuertes y débiles.

martes, 13 de mayo de 2014

Repaso de funciones del lenguaje

Repaso de funciones del lenguaje


1  Escribe qué función del lenguaje predomina en los siguientes
textos:

a) Vino, sentimiento, guitarra y poesía
hacen los cantares de la patria mía. 
b) Las palabras que empiezan por geo-se escriben con g. 
c) Sí, sí, claro, entiendo, vale, vale. 
d) ¡Hombre, Alberto, cuánto tiempo sin vernos, qué alegría! 
e) La gasolina es un producto derivado del petróleo. 
f) Oye, oye, ven, que te andan buscando. 
g) Mañana soplará viento de componente este.


2   Escribe la función lingüística que predomina en las siguientes
expresiones.

Expresión                                                 Función lingüística
1.  ¿Qué edad tienes?
2.  Estoy muy contento.
3.  El oxígeno es ungas.
4.  ¡Qué feliz soy!
5.  Paco... ¿me oyes?
6.  Me alegro de tu éxito.
7.  Son de abril las aguas mil.
8.  Ola es un nombre común.

3   Realiza una carta a un familiar o amigo que tenga presente todas las funciones del lenguaje.

4   Lee el siguiente texto y responde a las cuestiones:
Cuando vi a Chief la primera vez, había alcanzado ya la mitad del tamaño normal de
un  guepardo  adulto  y  pesaba  cerca  de  treinta  kilos.  No  nos  hicimos  amigos  al
principio. Nada más entrar en su jaula, se alejó de la puerta retrocediendo lentamente
y  con  cautela,  y  observando  cada  uno  de  mis  movimientos.  Todos  sus  músculos
estaban  en  tensión.  Al  acercarme,  se  retiró  a  una  esquina  y  se  encorvó  silbando  y
bufando. Las orejas estaban aplastadas, sus labios, doblados hacia fuera para mostrar
su  ya  formidable  dentadura,  los  pelos  del  lomo  estaban  erizados  y  su  larga  cola
aparecía  rígida  como  un  palo.  (...)  No  es  que  Chief  quisiera  atacarme  (un  felino  de
caza  y  de  persecución,  como  él  era,  ofrece  un  aspecto más  tranquilo  y  relajado
cuando de eso se trata). Más bien al contrario: Chief estaba aterrorizado por el miedo
de que yo pudiese atacarle a él. (...)
Al cabo del tiempo, Chief y yo llegamos a tener confianza mutua porque habíamos
sido capaces de establecer una especie de comunicación rudimentaria entre los dos,
y habíamos sido capaces, sobre todo, de interpretar ciertos signos y sonidos bastante
significativos de las sensaciones y deseos del otro.
                                                                                                                Hill Gisbert, Il linguaggio degli animali.


1.-¿De qué tipo de comunicación trata este texto?

2.-¿Qué gestos hace el guepardo y qué interpretación les da el hombre?

3.-La reacción del guepardo es instintiva (y no racional). También las personas

tenemos reacciones instintivas; señala una e indica cuál puede ser su significado.

4.- ¿Qué  quiere  decir  el  autor  cuando  escribe  que  su  comunicación  con  Chief  fue

rudimentaria?

5.- ¿En qué se diferencian la comunicación que podemos establecer con un animal y

la que establecemos con una persona?



www.apuntesdelengua.com/blog

Repaso de acentuación



Repaso de acentuación

Ejercicios de acentuación (subida al blog literaturaviedma)

a) Coloca la tilde en las palabras que la necesiten:
1. aguila, 2. ponselo, 3. catamaran, 4. mendigo, 5. consola, 6. efluvios, 7. caracter, 8. caracteres, 9. regimen, 10. regimenes, 11. (él) preve, 12. ion, 13. torax, 14. decimocuarto, 15. comics, 16. enraizado, 17. raices, 18. enraiza, 19. melifluo, 20. jesuita, 21. peleais, 22. peleeis, 23. candidamente, 24. fe, 25. asimismo, 26. friais, 27. camion, 28. camiones, 29. demuestraselo, 30. oigamoslos
b) Acentúa ortográficamente las siguientes oraciones:
1. Espero que el jefe me de unos diitas mas de vacaciones
2. Llevese dos o tres camisas de esas
3. Esta es para ti y aquella, para el
4. Aun asi, no te des por vencido
7. ¿Como dice? ¿Que si acaso me se la sinfonia en si menor? Claro que si, si que me la se
8. Dejame de deficits y superavits, que a mi solo me interesa el habitat de ciertos especimenes de ñandu
c) Elimina las tildes que sean incorrectas:
1. Habíamos concluído los exámenes de las oposiciónes siendo aún relativamente jóvenes
2. No sólo quiero que no os fiéis, sinó que no os resfriéis
3. No enviéis ultimátums alegremente a Herráiz
4. En mi sueño yo era un gorrión, peró me desperté en cuánto pié
d) En el siguiente texto faltan todas las tildes. Están esperando a que las pongas:
Nuestra asociacion se habia convencido a si misma de que batiriamos todos los records en las competiciones de eslalon, pero las dificultades comenzaron desde el mismisimo momento en que subimos con nuestro lider y guru a aquel flamante autobus con motor diesel. Apenas habiamos recorrido veintiun kilometros ¡cuando nos quedamos sin gasoleo en mitad de la autovia! Aun siendo el mas destacado equipo de nuestro barrio, nadie previo cuan complicadas resultarian las cosas en el ambito internacional. Perdimos los esquies y acabamos alquilandoselos a unos señores chiies que pasaban por ahi. Los suecos nos dieron una paliza y los suizos, para que contar. Oscar (“Osquitar”) Pelaez se fracturo el femur y el coccix y hubo que tratarselos con codeina. El climax se alcanzo cuando los espectadores empezaron a gritar: “¡Que los metan en la carcel!”. Si alguna vez esperais cosechar un triunfo en eslalones o similares, no olvideis que no es lo mismo entrenar asiduamente sobre el cesped de casa siguiendo un guion que enfrentarse a un danes, a un leton o incluso al campeon de Roterdam.


jueves, 24 de abril de 2014

Eco y Narciso, mito



     El mito de Eco y Narciso  Eco y Narciso  Anónimo                                        

La ninfa Eco estaba triste, pálida, recluida en su cueva de los bosques. La Diosa Hera había hecho caer sobre ella una terrible maldición: “A partir de ahora sea que tu melodiosa voz se convertirá en susurro y sólo podrás repetir las últimas palabras que otros pronuncien”. Hacía tiempo, Eco cantaba. Cantaba y cantaba para distraer con su bello cántico a Hera, y que ésta no descubriese a Zeus regalando amores a otras doncellas. Pero Hera la había descubierto. Su dolor no sosegaba y no podía más que pasear a solas, lánguida, con paso ciego, a través de la arbolada, haciendo crujir con sus pisadas las ramitas y las hojas secas que alfombraban el bosque.
Narciso paseaba solo, ajeno a sus compañeros de cacería, ajeno a todo, incluso a sí mismo. Desconocía su desmesurada belleza y los encantos que prendaban de él a las ninfas, a las doncellas y hasta al mismísimo dios Apolo. Él simplemente se dedicaba a desdeñarles, dejándoles consumidos en el miserable pozo del desprecio, abocados al dolor de sentirse nadie para quien lo era Todo. “Su perdición será contemplar su propia imagen”- Había predicho el adivino Tiresias el mismo día en que Narciso vio el mundo por vez primera. Y así había vivido hasta entonces, alejado de reflejos y de espejos, halagado, admirado, fascinador de miradas que no eran correspondidas, seductor nunca seducido y jamás tocado por los dedos del Amor. Una rama crujió.
-“¿Quién está ahí?”-
- “Está ahí.... está ahí... está ahí....” – Respondió Eco. Abrazada por Cupido, abrió sus enormes ojos al verse sorprendida por Narciso... y echó a correr. Narciso la siguió.
- “¿Por qué huyes? Ven a mi”-
- “A mi.... a mi.....”-
Cuando se encontraron, Eco, con el corazón hechizado, tendió los brazos a Narciso con intención de que, si bien su voz no podía expresar su amor inmenso, pudiera sí demostrarlo con su entrega y su pasión. Pero fue la fría sonrisa de él quien le tendió la mano, y sus palabras:
-“No pensarás que yo te amo”-
-“Te amo.... te amo.....”- Repitió Eco, desesperada, desfallecida, con los brazos aún abiertos, vacíos y temblorosos, llenos de Amor... y sus enormes ojos anegados en lágrimas.
- “Permitan los Dioses que me deshaga la muerte antes de que tú goces de mi”- Narciso desapareció altanero. Y Eco, caminando despacio y sin fuerzas, arrastrando ramitas crujientes a su paso lento, se recluyó de nuevo en su cueva. Su voz se convirtió en un hilo: “Para él quieran los Dioses que, cuando ame como yo ahora amo, desespere y sufra como mi alma sufre y desespera”. Y luego desapareció.
Pero Némesis, la Diosa de la Venganza, había escuchado el ruego de aquél pensamiento sin voz, y como castigo condenó a Narciso a padecer una inmensa sed.
El desesperado Narciso se acercó sin pensar a la orilla del riachuelo más claro, más transparente, donde tenía el cielo su mejor espejo y, al ir a beber, sus azules ojos contemplaron el rostro más bello que jamás hubiesen visto o quizás imaginado. Aquella alegoría de la perfección no era sino él mismo, su propio ser de quien se había al instante enamorado. La desesperación por querer amarse y poseerse le hizo gritar enfurecido: “¡Dioses míos, de qué clase cruel es este castigo! Me inyecta la sangre lo más prohibido del amor, el amor que va conmigo, del que no puedo desprenderme aunque me aparte de la imagen de este río, del que me seguirá entera y eternamente y que ni en los confines de la misma Eternidad podrá ser mío. ¡Por qué he de ser yo merecedor de este abismo! El mismo fuego que me devora es el que ahora yo atizo; a mi me podrán amar otros, pero yo no puedo amarme a mi mismo porque no soy capaz de encontrarme aún sin distancia que me separe del objeto de mi Amor, y ni siquiera puedo morir por él sin arrastrar también su vida conmigo. ¿Cómo puedo entonces ansiar vivir si no existe en el Amor ni en mí motivo?”
Lloraba Narciso. Lloraba aferrado a la orilla del riachuelo, con los brazos extendidos y las puntas de sus cabellos rozando las cristalinas aguas como queriendo tocar con ellas la imagen amada. El furor de su  deseo, los rayos de sol bañados del celeste azul, las hojas de la fronda y las mariposas reflejadas en las danzarinas ondas, y los destellos luminosos desde el cristal del río, fueron regalando colores a aquella figura exhausta, y aquella estatua esbelta, inerte, enamorada, abrazada moribunda a la orilla, se convirtió en una flor. Quizás una mano blanca la contempla y acaricia, susurrando su nombre como en un hilo de voz... Quizás Eco riega con sus lágrimas de Amor a la flor de Narciso mientras se reflejan juntas, siempre, en las aguas del río...

Hay también un video del mito si quieren mirar, el link es:  
https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=8Of4B50okVQ

miércoles, 23 de abril de 2014

El racista, de Isaac Asimov

            

El cirujano alzó la cabeza; su rostro era inexpresivo.
―¿Está preparado? ―preguntó.
―Preparado es un término relativo ―dijo el ingeniero médico―. Nosotros estamos preparados. Él está quieto.
―Bueno, siempre lo están… Al fin y al cabo se trata de una operación importante.
―Importante o no, el paciente debe estar agradecido. Se le ha elegido entre una enorme cantidad de candidatos y, francamente, no creo que…
―No lo diga ―interrumpió el cirujano―. No nos corresponde a nosotros tomar la decisión.
―La aceptamos; pero, ¿acaso tenemos que mostrarnos de acuerdo?
―Sí ―repuso vivamente el cirujano―. Tenemos que aceptarla totalmente y de buen grado. Es una intervención tan enormemente complicada que no podemos realizarla con ninguna clase de reservas mentales. Este hombre ha demostrado sus méritos en numerosos aspectos, y sus características resultan adecuadas para la Junta de Mortalidad.
―Está bien ―dijo el ingeniero médico.
―Le veré aquí mismo ―declaró el cirujano―. Me parece que la ocasión no se presta demasiado a palabras de aliento.
―Tampoco servirían de mucho. Está bastante nervioso, y ya ha tomado una decisión.
―¿Lo ha hecho?
―Sí. Quiere metal, como todos.
El semblante del cirujano continuó imperturbable. Se miró las manos y dijo:
―A veces se puede tratar con ellos acerca de ese asunto.
―¿Para qué preocuparse? Si quiere metal, que sea metal.
―¿A usted no le importa?
― ¿Por qué habría de importarme? ―manifestó el ingeniero médico casi con brutalidad―. Al fin y al cabo, se trata de un problema de ingeniería médica, y yo soy ingeniero médico. Sea como sea, tengo que resolver el problema. No veo motivos para inquietarme por nada más.
No obstante, el cirujano declaró con firmeza:
― Para mí es un asunto de correcto proceder.
― No puede usted utilizar ese argumento. ¿Qué le importa al paciente el correcto proceder?
― A mí si me importa.
― Usted integra una minoría. La tendencia general va en contra suya. No tiene ninguna posibilidad.
― Debo intentarlo.
El cirujano hizo un ademán al ingeniero médico para que guardase silencio. No era un gesto impaciente, sino simplemente apresurado. Ya había informado previamente a la enfermera, y le indicaron que ésta se acercaba al quirófano. El cirujano oprimió un botón y las dos hojas de la puerta se corrieron. El paciente entró en su silla de motor acompañado por la enfermera, que avanzaba ágilmente a su lado.
― Puede retirarse, enfermera ― dijo el cirujano ―. Pero aguarde fuera. La llamaré más tarde.
Luego hizo una seña con la cabeza al ingeniero médico, que salió con la enfermera, y la puerta se cerró detrás de ellos.
El hombre de la silla miró por encima de un hombro y los vio marcharse. Tenía el cuello muy delgado y unas finas arrugas en torno a los ojos. Estaba recién afeitado, y los dedos, que aferraban con fuerza los brazos de la silla, mostraban unas uñas manicuradas. Era un paciente de alta categoría, y en su rostro se apreciaba un gesto displicente.
― ¿Vamos a empezar hoy? ― preguntó.
― Esta misma tarde, senador ― repuso el cirujano asintiendo con la cabeza.
― Tengo entendido que esto llevará varias semanas.
― La operación en sí misma no, pero existe una serie de asuntos secundarios que deben tenerse en cuenta. Habrá que realizar una transfusión de sangre y ciertos ajustes hormonales. Se trata de cuestiones delicadas.
― ¿Es peligroso…? ― inquirió el enfermo, y luego, como si sintiera la necesidad de establecer una relación amistosa, pero evidentemente en contra de su voluntad, añadió: ― ¿doctor?
Al cirujano le pasaron desapercibidos aquellos matices expresivos, y dijo escuetamente:
― Todo resulta peligroso. Le dedicamos suficiente tiempo para que sea lo menos arriesgado posible. Ese tiempo, junto con la capacidad de muchos especialistas agrupados y el instrumental adecuado, hacen que tales operaciones sólo estén al alcance de muy pocos.
― Lo sé ― afirmó el paciente, algo inquieto ―. Y me niego a sentirme culpable por eso. ¿O es que insinúa que le estoy presionando?
― En absoluto, senador. Las decisiones de la Junta nunca han sido discutidas. Sólo menciono la dificultad y complejidad de la intervención con el fin de poner de manifiesto mi deseo de llevarla a cabo del mejor modo posible.
― Bien, hágalo así, entonces. Ése es también mi deseo.
― En tal caso, debo pedirle que tome una decisión. Es posible aplicarle un ciber-corazón de una de estas dos clases: de metal, o bien…
― ¡O de plástico! ― le interrumpió, irritado, el paciente ―. ¿No es ésa la alternativa que me ofrece, doctor? Plástico barato. Yo no quiero eso. Ya he hecho mi elección, y quiero que sea de metal.
― Pero…
― Escúcheme. Me han dicho que la elección tengo que tomarla yo solo. ¿Es eso cierto?
El cirujano asintió, y dijo:
― Cuando dos posibilidades son del mismo valor desde el punto de vista médico, la elección recae en el enfermo, aún cuando las posibilidades no sean iguales, como ocurre en este caso.
Los ojos del paciente brillaron.
― ¿Pretende usted decirme que el corazón de plástico es superior? ― inquirió.
― Eso depende del paciente. En mi opinión, a usted no le conviene el metal. Y preferimos no utilizar la palabra plástico. Se trata de un ciber-corazón fibroso.
― Por lo que a mí respecta, es plástico.
― Senador ― dijo el cirujano con infinita paciencia ―, el material no es plástico en el sentido ordinario de la palabra. Es un polímero, ciertamente, pero mucho más complejo que el plástico corriente. El material es una fibra proteínica compuesta, con la que se ha conseguido imitar hasta donde ha sido posible el tejido natural del corazón humano, el mismo que tiene usted dentro del pecho en este momento.
― Exactamente; y el corazón humano que tengo en el pecho ya está gastado a pesar de que no he cumplido todavía los sesenta años. Yo no quiero nada parecido a esto, muchas gracias. Yo quiero algo mejor.
― Todos queremos algo mejor para usted, senador. El ciber-corazón fibroso será mejor. Posee una vida potencial de varios siglos. Es totalmente antialérgico…
― ¿No lo es el corazón metálico, acaso?
― Sí, lo es ― repuso el cirujano ―. El ciber-corazón metálico está formado por una aleación de titanio que…
― ¿Y no es cierto que no se desgasta y que es más fuerte que el plástico, o la fibra, o como usted quiera llamarle?
― El metal resulta físicamente más resistente, en efecto; pero la fortaleza mecánica no es lo único que debe tenerse en cuenta. Dicha resistencia no es indispensable mientras el corazón esté bien protegido. Cualquier agente capaz de llegar a su corazón podrá matarle por otras razones, aunque sea un corazón metálico.
El paciente se encogió de hombros y manifestó:
― Entonces, cuando me rompa una costilla, haré que también me la pongan de titanio. La sustitución de huesos resulta fácil. Todo el mundo puede conseguir que le hagan eso en cualquier momento. Yo seré todo lo metálico que quiera, doctor.
― Está usted en su derecho, si así lo prefiere. Sin embargo debo hablarle con franqueza y decirle que si bien ningún ciber-corazón metálico ha fallado mecánicamente, sí han fallado algunos electrónicamente.
― ¿Qué significa eso?
― Eso significa que todo ciber-corazón posee un pulsarregulador como parte integrante de su estructura. En el caso de la variedad metálica se trata de un mecanismo electrónico que mantiene el ritmo cardíaco. Ello implica que hay que colocar todo un equipo en miniatura que altere el ritmo del corazón de acuerdo con el estado emotivo y físico del individuo. En ocasiones, esto ha fracasado, y la persona ha muerto antes de que se pudiera corregir el defecto.
― Nunca he oído hablar de tales casos.
― Yo le aseguro que han ocurrido.
― ¿Y sucede a menudo?
― De ningún modo. Sólo muy raras veces.
― Bien, entonces correré ese riesgo. ¿Y qué me dice del corazón de plástico? ¿No lleva también un pulsarregulador?
― En efecto, senador. Pero la estructura química del ciber-corazón fibroso es mucho más parecida a la del tejido cardíaco del hombre. Puede responder mejor a los estímulos iónicos y hormonales del organismo. El elemento a insertar es, en este caso, mucho más sencillo que en el del ciber-corazón metálico.
― ¿No escapa nunca al control hormonal el corazón de plástico?
― Hasta ahora nunca ha ocurrido.
― Porque no han trabajado con él un tiempo lo bastante largo, ¿no es así?
El cirujano vaciló un momento, y luego respondió:
― Bueno, es cierto que el corazón fibroso lleva en uso menos tiempo que el metálico…
― ¿Lo ve usted? ¿Qué teme, doctor, que quiera convertirme en un robot, en un metalo, como los llaman desde que se les otorgó la ciudadanía?
― No tiene nada de malo el metalo. Como bien dice usted; se trata de ciudadanos. Pero usted no es un metalo, sino un ser humano. ¿Por qué no seguir siendo un ser humano?
― Porque deseo lo mejor, y eso es el corazón metálico, entiéndalo bien.
― Perfectamente ― contestó el cirujano ―. Se le pedirá que firme los correspondientes permisos, y luego le colocaremos un corazón de metal.
― ¿Y quién será el cirujano que me intervenga? Me han dicho que usted es el mejor.
― Seré yo mismo. Haré lo posible para que el trasplante tenga éxito.
Se abrió la puerta, y el paciente salió en su silla acompañado por la enfermera.
Luego entró el ingeniero médico, que permaneció mirando hasta que la puerta se hubo cerrado a espaldas del paciente. Entonces se volvió al cirujano y dijo:
― Bueno, no puedo adivinar lo que ocurrió. Dígame, ¿cuál fue su decisión?
El cirujano se inclinó sobre su escritorio y perforó las instrucciones finales para los registros.
― La que usted predijo. Quiere un ciber-corazón metálico.
― Después de todo, son los mejores.
― No siempre. Llevan más tiempo usándose, eso es todo. Es la manía que tiene la humanidad, desde que los metalos han adquirido la ciudadanía. El hombre tiene el singular anhelo de hacer de sí mismo un metalo. Suspira por la fuerza física y por la resistencia que se les atribuye.
― Ellos no son los únicos, doctor. Usted no trabaja con metalos, pero yo sí, de modo que sé lo que ocurre. Los dos últimos que ingresaron para someterse a reparaciones me pidieron elementos fibrosos.
― ¿Se los proporcionó?
― En un caso, sí; se trataba tan sólo de colocar tendones. No había demasiada diferencia entre insertar metal o fibra. El otro, en cambio, deseaba un aparato circulatorio o su equivalente. Yo le dije que no podía hacerlo. Para ello se hubiera tenido que modificar totalmente la estructura de su organismo, aplicando material fibroso… Es de suponer que algún día llegaremos también a eso. Habrá metalos que no sean totalmente de metal, sino una especie de combinación metálica de carne y sangre.
― ¿No le preocupa esa idea?
― ¿Por qué? Análogamente, habrá seres humanos metalizados. Hoy poseemos dos variedades de seres inteligentes en la Tierra, y es absurdo que nos estemos preocupando por las dos. Dejemos que se acerquen la una a la otra, y al fin no existirá diferencia alguna. ¿Para qué queremos que la haya? Entonces tendremos lo mejor de ambas formas de vida: las ventajas del hombre combinadas con las del robot.
― El resultado entonces sería un ser híbrido ― contestó el cirujano, con un tono que se acercaba a la agresividad ―. Se habría llegado a una criatura que no sería ambas cosas, sino ninguna de las dos. ¿Es lógico suponer que un individuo no esté lo bastante orgulloso de su estructura orgánica y de su identidad como para desear transformarse en algo extraño? ¿Sería deseable ese mestizaje?
― Así hablan los racistas.
― Pues no me importa ― dijo el cirujano, con sereno énfasis ―. Yo creo que uno debe ser lo que es. No cambiaría ni una partícula de mi organismo por ninguna razón. Si se requiere forzosamente hacerme algún cambio, exigiría que el material fuera lo más parecido posible a mis propios órganos. Yo soy “yo mismo”. Y estoy muy satisfecho con ser quien soy, y no pretendo ser ninguna otra cosa.
El cirujano, terminado su alegato, se preparó para iniciar la operación. Introdujo sus fuertes manos en el horno y las dejó para que se calentaran al rojo hasta que se esterilizasen completamente. A pesar de ser la primera vez que levantaba la voz y se apasionaba de tal modo, en su bruñido rostro metálico, como siempre, no existía el menor vestigio de expresión.
Actividades:
1. Enumera los elementos o palabras que pertenecen al ámbito científico y los que indican que el relato se desarrolla en el futuro.
2. ¿Qué indicios (pistas) nos da el narrador, anteriores al párrafo final, que anticipan la naturaleza metálica del cirujano? Da tres ejemplos.
3. Explica qué significa ser racista y cómo lo aplicarías al cuento. ¿Es racista el cirujano? ¿Cuál es su postura?
4. Formula en no más de dos oraciones el tema del texto.
5. ¿Quién es el único que es capaz de asumir su propia identidad? ¿En qué consiste la paradoja teniendo en cuenta el tema del texto?
6. ¿Estás de acuerdo con el cirujano o con el médico? ¿Por qué? ¿Cuál crees que será el mensaje que el autor quiso dejarnos?
7. ¿Qué características del Cuento de Ciencia Ficción puedes encontrar en este relato? Enuméralas y extrae sus ejemplos.
8. Según tu forma de pensar, ¿el relato nos presenta una Utopía o una Distopía? Explica con tus propias palabras.


extraído de: http: //llevate todo .com, reelaborado por el Prof.: Carlos Ariel Genco, literaturaviedma